LA PANDEMIA FRACTURA LAS REGLAS DE INMIGRACIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS

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LA PANDEMIA FRACTURA LAS REGLAS DE INMIGRACIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS
LA PANDEMIA FRACTURA LAS REGLAS DE INMIGRACIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS

La política de mano dura del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia los inmigrantes parece estar cayendo en un mar de contradicciones difíciles de gerenciar, porque si bien desde que empezó la emergencia por el coronavirus, hace mes y medio, ha expulsado del país a más de 10.000 inmigrantes amparado en las normas de emergencia adoptadas para evitar su propagación, al mismo tiempo está agilizando los trámites de personal médico y de enfermería extranjeros para que den una mano en el colapsado sistema de salud.

Y, por otro lado, está blindando a miles de extranjeros que necesita el sector agricultor, particularmente en el estado de California, para recoger las cosechas de frutas que se inician con las fresas, luego los arándanos y las cerezas.

Se calcula que son alrededor de 800.000 inmigrantes que trabajan en este pujante sector de la economía del estado, que es a su vez una de las seis economías más grandes del mundo, y de ellos el 60 por ciento son indocumentados.

“Queremos que vengan”, dijo el presidente Trump el primero de abril, sobre este tipo de inmigrantes. “No estamos cerrando la frontera para que no pueda entrar toda esa gente. Han estado ahí años y años, y he dado mi palabra a los granjeros: van a continuar viniendo”, prometió.

La actitud hacia estos inmigrantes es una paradoja en sí misma porque es el reconocimiento de que sin esta mano de obra indocumentada se paralizaría uno de los principales sectores de la economía del país, y más en estos tiempos de aislamiento por la pandemia, pues su trabajo garantiza que a las mesas de los estadounidenses confinados lleguen verduras y frutas frescas.

Por lo mismo, la policía migratoria cambió sus políticas desde el 18 de marzo, y evitando hacer redadas y detenciones masivas de indocumentados, pero volvieron a activarse luego de firmarse el decreto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para bloquear temporalmente la inmigración en el país, una medida con la que el mandatario pretende proteger a los trabajadores locales en plena crisis por el coronavirus.

La medida está prevista que dure 60 días y no afectará a las visas de trabajo temporal, sino a las «green card», documento que da al beneficiario la residencia permanente. En una doble moral con los trabajadores del campo, el presidente dijo que «Sería injusto que los estadounidenses sean reemplazados por mano de obra venida del extranjero».

Del otro lado, las noticias no son tan positivas. Bajo las medidas de emergencia de salud pública, las autoridades fronterizas han devuelto a México a los indocumentados saltándose los procedimientos habituales de las leyes migratorias.

Según un informe de The Washington Post, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés) tiene en estos momentos a menos de 100 personas bajo su custodia, cifra que contrasta con las casi 20.000 detenidas para este mismo periodo del año pasado, cuando se desató lo que el gobierno de Trump calificó como crisis fronteriza. 

A lo que se suma que el brote de coronavirus en distintas prisiones para migrantes en el país creció significativamente, pasando de 32 casos el miércoles a 61 dos días después, en medio de denuncias de los detenidos de que las condiciones en los centros se deterioran. Eileen Blessinger, una abogada especializada en inmigración, dijo: “Las porciones de comida han disminuido y mi cliente dice que no está recibiendo suficiente comida, la gente enferma no son tratados y cohabitan con los detenidos sanos”, relató la abogada.´

Bajo las medidas de emergencia de salud pública, las autoridades fronterizas han devuelto a México a los indocumentados saltándose los procedimientos habituales de las leyes migratorias. 

«No se trata de inmigración», sino de salud pública y de «presentar estrategias agresivas de mitigación y contención», afirmó el comisionado interino de la CBP, Mark Morgan, citado por The Washington Post.

Según el comisionado interino, las expulsiones rápidas han hecho retroceder en un 56 por ciento los cruces hacia territorio estadounidense, lo que sitúa la inmigración irregular en su punto más bajo en décadas.

Agregó que los que están indocumentados o no tienen documentos o autorización son rechazados.

Según el Post, la CBP tiene a menos de 100 personas bajo su custodia, cifra que contrasta con las casi 20 mil detenidas para este mismo periodo del año pasado, cuando se desató lo que el gobierno de Donald Trump calificó como crisis fronteriza.

El pasado 18 de marzo, el presidente Trump confirmó que negará la entrada a su país a todos los solicitantes de asilo debido a la crisis del coronavirus.La medida abarca tanto la frontera con México como la de Canadá y permite a las autoridades expulsar de Estados Unidos a los inmigrantes indocumentados sin ningún periodo de detención ni el debido proceso.

Las expulsiones rápidas han hecho retroceder en un 56 por ciento los cruces hacia territorio estadounidense, lo que sitúa la inmigración irregular en su punto más bajo en décadas.